Hay relojes inteligentes que entran por los ojos, otros que lo hacen por sus especificaciones y otros que terminan convenciendo cuando llevas varios días utilizándolos. El Amazfit Active 3 Premium pertenece, para mí, a ese tercer grupo. Llevo un par de semanas utilizando este smartwatch y, aunque sobre el papel estamos ante un modelo que podríamos situar dentro de la gama más económica de Amazfit, la sensación que transmite cuando lo tienes en la muñeca es bastante diferente. No parece un reloj que haya tenido que sacrificarlo todo para conseguir un precio contenido. Al contrario: tenemos una construcción cuidada, materiales que transmiten calidad, una pantalla AMOLED protegida por cristal de zafiro, GPS, una buena cantidad de sensores, funciones deportivas más que suficientes y un sistema operativo que lleva años demostrando que sabe hacer las cosas. Y todo ello dentro de un reloj que, además, no pretende parecer un dispositivo deportivo las 24 horas del día. Ese es precisamente uno de los puntos que más me han gustado del Amazfit Active 3 Premium.
Un smartwatch para llevarlo puesto prácticamente siempre
Cuando hablamos de relojes deportivos, muchas veces acabamos encontrándonos con diseños bastante contundentes. Grandes cajas, biseles marcados, botones sobredimensionados y una estética que deja bastante claro que ese reloj ha nacido para acompañarte haciendo deporte. El Active 3 Premium juega en otra liga. Tiene una caja de 45 x 45 mm y un grosor de 11 mm, con un peso de apenas 38 gramos sin contar la correa. Su construcción utiliza un marco de acero inoxidable y cuenta con cuatro botones físicos, además de la pantalla táctil. También dispone de resistencia al agua de 5 ATM.
Sobre el papel, 45 mm puede parecer un tamaño considerable. Sin embargo, cuando lo llevas puesto la sensación es bastante más contenida de lo que podría sugerir esa cifra. Y aquí aparece una de sus principales características: su discreción. El Active 3 Premium no busca llamar demasiado la atención. Es un reloj que puedes llevar perfectamente con ropa deportiva, pero también con vaqueros y camiseta o incluso en un entorno de oficina sin que parezca que acabas de volver de conquistar el Everest.
En mi caso, esto es importante. Me gusta que un smartwatch pueda acompañarme durante todo el día y que no tenga que pensar demasiado en si encaja con lo que llevo puesto. Por eso creo que Amazfit ha encontrado aquí un equilibrio bastante interesante: es deportivo, pero no exclusivamente deportivo. Puedes utilizarlo para entrenar, salir a caminar o hacer cualquier otra actividad física y, unas horas después, seguir llevándolo en la oficina o salir a tomar algo sin tener la sensación de llevar un dispositivo diseñado exclusivamente para hacer deporte.
Una pantalla pequeña, pero con mucha calidad
Y llegamos probablemente al elemento que más puede llamar la atención cuando vienes de relojes de mayor tamaño: la pantalla. El Amazfit Active 3 Premium incorpora un panel AMOLED circular de 1,32 pulgadas, con resolución de 466 x 466 píxeles, una densidad de 353 ppp y un brillo máximo anunciado de hasta 3.000 nits. Además, está protegido mediante cristal de zafiro.
¿Es una pantalla grande? No, y creo que es importante decirlo así de claro porque estamos acostumbrados a ver relojes con paneles de 1,4, 1,43 o incluso mayores. Pero tampoco considero que sea un problema. De hecho, creo que el tamaño de la pantalla forma parte de la personalidad del Active 3 Premium. Al ser más contenida, el reloj también resulta más discreto y elegante, algo que puede ser especialmente interesante para quienes no quieren llevar un smartwatch demasiado grande en la muñeca.
Durante estos días no he tenido problemas para consultar notificaciones, comprobar la hora, revisar datos deportivos o moverme por los diferentes menús. La tecnología AMOLED hace que todo se vea con muy buena definición y el elevado brillo disponible juega a su favor cuando estamos en exteriores. Evidentemente, quienes estén acostumbrados a relojes con pantallas más grandes pueden notar la diferencia, pero después de utilizarlo durante varias semanas no considero que sus 1,32 pulgadas sean un inconveniente importante.
Además, el cristal de zafiro es uno de esos elementos que agradeces especialmente con el paso del tiempo. No es simplemente una cifra bonita en la ficha técnica: tener una pantalla con una protección especialmente resistente a los arañazos aporta bastante tranquilidad cuando utilizas el reloj a diario. Y aquí tenemos una de esas situaciones en las que un producto aparentemente económico empieza a comportarse como uno de una categoría superior.
Construcción: donde más se nota que no estamos ante un reloj cualquiera
Si tuviera que destacar una cosa que me ha sorprendido del Active 3 Premium, probablemente sería la sensación general de construcción. No da la impresión de ser un reloj barato. El acero inoxidable del cuerpo, los cuatro botones físicos y el cristal de zafiro consiguen que el conjunto transmita bastante solidez y, al mismo tiempo, esos 38 gramos sin correa hacen que no resulte pesado en la muñeca.
Esto último me parece especialmente importante si vamos a utilizarlo también para hacer deporte. Un reloj puede tener veinte sensores y cien funciones, pero si después resulta incómodo llevarlo durante una sesión de entrenamiento, todo lo demás pierde parte de su sentido. En este caso no he tenido esa sensación. Lo he utilizado durante entrenamientos de pádel y el comportamiento ha sido bueno. No me ha resultado aparatoso y he podido llevarlo durante la sesión sin que el reloj se convierta en un elemento del que estás pendiente.
Además, cuenta con resistencia al agua de 5 ATM, por lo que también está preparado para soportar perfectamente el uso cotidiano y actividades acuáticas compatibles con esta certificación. Es uno de esos detalles que quizá no valoramos demasiado el primer día, pero que terminan siendo importantes cuando el reloj pasa a formar parte de nuestra rutina y deja de ser un dispositivo que utilizamos únicamente en determinadas ocasiones.
Zepp OS sigue siendo una de las grandes bazas de Amazfit
Hay algo que muchas veces se pasa por alto cuando hablamos de smartwatches: el hardware importa, pero el software puede ser incluso más importante. Y aquí Amazfit juega con ventaja. La experiencia que proporciona el ecosistema Zepp me sigue pareciendo una de las partes más interesantes de sus relojes. El Active 3 Premium no necesita inventarse una nueva rueda para funcionar bien. El sistema es completo, relativamente intuitivo y ofrece una enorme cantidad de posibilidades.
La compañía habla de más de 170 modos deportivos, reconocimiento inteligente de determinados ejercicios y compatibilidad con plataformas como Strava, TrainingPeaks, Intervals.icu, Google Fit y Apple Health. Y esto último es importante porque convierte al reloj en algo más que un simple contador de pasos. Puedes utilizarlo para entrenar, registrar actividad, consultar tus datos de recuperación y sueño, controlar diferentes parámetros de salud y, en definitiva, tener una visión bastante completa de lo que haces durante el día.
En mi caso, el pádel ha sido una de las pruebas más interesantes. No necesito que un reloj me diga que he golpeado la bola exactamente en el punto dulce de la pala —aunque reconozco que sería bastante curioso—, pero sí quiero que registre correctamente la actividad y que sea capaz de acompañarme durante el entrenamiento sin convertirse en una carga. Y ahí el Active 3 Premium ha cumplido. Zepp OS es un sistema suficientemente completo y sólido como para que la experiencia general no dependa únicamente de las características del propio reloj.
Mucho más que pasos y pulsaciones
Amazfit ha incorporado en este modelo su sensor BioTracker PPG, formado por 5PD + 2 LED, acompañado de acelerómetro, giroscopio, sensor de luz ambiental, sensor geomagnético, sensor de temperatura y altímetro barométrico. También dispone de posicionamiento mediante cinco sistemas de satélite, por lo que sobre el papel tenemos un conjunto de sensores bastante completo para tratarse de un smartwatch de esta categoría.
En el apartado de salud tenemos monitorización de frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno en sangre, estrés y temperatura de la piel, además de diferentes funciones relacionadas con el sueño. También permite consultar fases del sueño, incluido REM, siestas, variabilidad de la frecuencia cardíaca durante el sueño y calidad de la respiración.
Evidentemente, estamos hablando de un smartwatch de consumo y no de un dispositivo médico. Los datos proporcionados por Amazfit deben interpretarse como información orientativa y no como una herramienta para realizar diagnósticos. Dicho esto, como herramienta para conocer mejor nuestra actividad diaria, el conjunto resulta bastante completo y permite tener una visión bastante más amplia de nuestros hábitos que la que tendríamos utilizando únicamente un reloj convencional.
Y lo interesante es que buena parte de estas funciones están funcionando constantemente en segundo plano, sin que tengas que estar interactuando con el reloj cada cinco minutos. Esa es precisamente una de las cosas que más valoro en un smartwatch: que sea capaz de recopilar información y ofrecerla cuando la necesito, pero que durante el resto del día simplemente se comporte como un reloj.
Un apartado deportivo mucho más completo de lo que esperaba
Aunque su estética pueda hacernos pensar que estamos ante un smartwatch principalmente pensado para el día a día, las posibilidades deportivas son bastante amplias. Amazfit incluye más de 170 modos deportivos y diferentes herramientas específicas para entrenamiento. En el caso de la carrera, por ejemplo, encontramos métricas avanzadas como VO₂ Max, Training Load, Training Effect, potencia de carrera, tiempo de contacto con el suelo, umbral de lactato o marcapasos virtual. También encontramos Zepp Coach para determinados planes de entrenamiento.
Además, es compatible con diferentes accesorios Bluetooth, como bandas de frecuencia cardíaca, sensores de cadencia o medidores de potencia. No significa que vayas a utilizar todas estas funciones. De hecho, probablemente la mayoría de usuarios no lo harán, pero precisamente ahí está la gracia del Active 3 Premium: si quieres utilizarlo simplemente para controlar tu actividad diaria, puedes hacerlo, y si empiezas a entrenar más en serio, el reloj tiene margen para acompañarte.
En mi caso, el uso ha sido bastante más sencillo: vida diaria y pádel. Y precisamente por eso me parece interesante la propuesta. No necesito convertir cada sesión deportiva en una competición contra mis propias estadísticas para aprovechar el reloj. Me basta con que registre correctamente la actividad, que pueda consultar mis datos y que no resulte incómodo llevarlo durante el entrenamiento.
GPS y mapas sin conexión
Otra de las características que me parece especialmente interesante es la presencia de GPS y navegación mediante mapas sin conexión. El Active 3 Premium permite utilizar mapas offline e importar archivos de mapas OSM y rutas para navegar desde el propio reloj. Amazfit también incluye funciones como navegación paso a paso, búsqueda de puntos de interés y redireccionamiento automático en determinados escenarios.
Esto puede parecer una característica secundaria para alguien que solamente quiere un smartwatch para el día a día, pero vuelve a demostrar la amplitud de funciones que ofrece. Porque este reloj no se limita a mostrar notificaciones y contar pasos. Puede convertirse también en una herramienta de entrenamiento y navegación bastante más seria, algo que amplía considerablemente las posibilidades del dispositivo si en algún momento queremos salir de nuestra rutina habitual.
La batería: aquí Amazfit vuelve a jugar fuerte
Y llegamos a uno de los puntos que más me gustan de los relojes Amazfit: la autonomía. El Active 3 Premium incorpora una batería de 365 mAh y Amazfit anuncia hasta 12 días de autonomía en condiciones de uso típico. En uso intensivo la cifra baja hasta los 7 días, mientras que con la pantalla siempre activa puede llegar a unos 4 días. El GPS continuo se sitúa en hasta 24 horas, ampliándose hasta 76 horas utilizando el modo de ahorro de energía.
En mi experiencia, la cifra que me parece más realista para un uso cotidiano está alrededor de diez días, dependiendo evidentemente de cómo configuremos el reloj y de cuánto deporte hagamos. Y eso me parece una autonomía muy buena. Porque al final una de las cosas que más me gustan de este tipo de relojes es precisamente olvidarme de cargarlos. No quiero llegar al lunes y descubrir que tengo que buscar el cargador porque el reloj está al 12%. Quiero ponérmelo y olvidarme, y el Active 3 Premium consigue precisamente eso.
Si además hacemos entrenamientos con GPS, utilizamos más sensores o activamos funciones que consumen más batería, tendremos que asumir que la autonomía bajará. La propia Amazfit advierte de que los resultados reales pueden variar respecto a sus escenarios de laboratorio. Pero incluso teniendo esto en cuenta, estamos ante uno de los puntos fuertes del dispositivo y una de las características que más diferencia a este tipo de relojes frente a otros smartwatches que requieren pasar por el cargador con mucha más frecuencia.
La pequeña pega: la correa de 20 mm
No todo podía ser perfecto y hay un detalle que personalmente considero una pequeña faena: la correa utiliza un ancho de 20 mm. Amazfit especifica oficialmente que la correa incluida es de silicona y tiene 20 mm de ancho, una elección que no supone ningún problema si vas a utilizar la que viene de serie, pero que puede ser algo más incómoda si ya tienes una colección de correas en casa.
¿Por qué lo considero un inconveniente? Porque las correas de 22 mm son extremadamente habituales. Si tienes varios relojes por casa, es bastante probable que tengas una pequeña colección de correas de 22 mm esperando su siguiente víctima tecnológica. En mi caso, precisamente, tengo varias y no sirven directamente en este reloj.
La solución tampoco es especialmente complicada: hacerse con un adaptador que permita utilizar correas de 22 mm en un reloj preparado para 20 mm. Pero es un pequeño gasto y, sobre todo, una pequeña molestia que podría haberse evitado. No es ni mucho menos algo que me haga cambiar de opinión sobre el reloj, pero sí es un detalle que conviene tener en cuenta antes de comprarlo si ya tienes accesorios en casa.
Un smartwatch que sabe cuál es su sitio
Después de estas semanas utilizando el Amazfit Active 3 Premium, creo que la mejor forma de definirlo es como un reloj equilibrado. No intenta ser el smartwatch más espectacular del mercado, no busca tener la pantalla más grande y tampoco pretende competir directamente con los modelos más extremos de Amazfit. Y tampoco necesita hacerlo. Lo que ofrece es algo que, en muchas ocasiones, resulta más complicado de conseguir: un producto que funciona bien en prácticamente todos los escenarios.
Tiene una estética suficientemente elegante para llevarlo a diario, una construcción suficientemente cuidada para transmitir calidad y una pantalla AMOLED con una protección de zafiro que da bastante tranquilidad. También tiene una autonomía que ronda los diez días en un uso normal, con hasta 12 días en las condiciones típicas anunciadas por Amazfit, además de GPS, una cantidad enorme de modos deportivos, funciones de salud y sueño, llamadas Bluetooth, notificaciones y navegación.
Todo ello dentro de un cuerpo que, además, resulta bastante discreto. Creo que precisamente aquí está una de las claves del Active 3 Premium: Amazfit ha conseguido meter una cantidad considerable de funciones en un reloj que no pretende parecer un ordenador pegado a la muñeca.
¿Merece la pena el Amazfit Active 3 Premium?
Después de utilizarlo durante estas semanas, mi sensación es bastante clara: es un smartwatch que me ha sorprendido para bien. Y quizá lo más interesante sea precisamente que no lo ha hecho por una característica concreta. No ha sido por la pantalla, ni por la batería, ni por los sensores, ni por el pádel, ni siquiera por el diseño. Ha sido por el conjunto.
El Amazfit Active 3 Premium es uno de esos dispositivos que no necesitan grandes titulares para resultar interesantes. Lo llevas puesto y simplemente funciona. Lo utilizas durante el día, recibes tus notificaciones, controlas tu actividad, registras un entrenamiento, consultas el sueño, revisas tus métricas y vuelves a casa. Al día siguiente sigue ahí y al otro también, sin estar pensando constantemente en cargarlo. Para mí, esa es precisamente una de las claves de este reloj.
Además, su diseño más contenido puede ser una ventaja para quienes no quieren llevar un smartwatch enorme en la muñeca. La pantalla de 1,32 pulgadas puede parecer pequeña frente a otras alternativas, pero también contribuye a que el conjunto resulte mucho más discreto y fácil de llevar en cualquier situación. Después de utilizarlo en entrenamientos de pádel, tampoco tengo la sensación de que sea un reloj que haya que dejar en casa cuando toca hacer deporte. Al contrario, puede acompañarnos perfectamente.
La única pega que le encuentro de forma clara es la elección de una correa de 20 mm, especialmente para quienes ya tenemos un cajón lleno de correas de 22 mm. Pero incluso eso tiene solución. Por lo demás, el Active 3 Premium me parece una demostración bastante interesante de cómo está evolucionando la gama económica de los smartwatches. Ya no hace falta irse necesariamente a modelos enormes, caros y llenos de funciones que probablemente nunca vamos a utilizar para tener un reloj capaz de acompañarnos prácticamente durante todo el día.
El Amazfit Active 3 Premium es bonito, ligero, completo, resistente y con una autonomía que permite olvidarse bastante del cargador. Y quizá esa sea su mayor virtud: no intenta impresionarte cada cinco minutos. Simplemente intenta ser un buen reloj. Y después de un par de semanas con él en la muñeca, creo que lo consigue bastante bien.
Si quieres conocer todos los detalles técnicos del reloj, puedes consultar la web oficial del Amazfit Active 3 Premium de Amazfit.






