Cuando hablamos de relojes inteligentes deportivos, hay modelos que simplemente añaden algunos modos de entrenamiento a un smartwatch convencional y después están aquellos que nacen con una vocación mucho más clara: acompañarte cuando toca entrenar en serio. El Amazfit Cheetah 2 Pro pertenece claramente a este segundo grupo. Después de haberlo estado utilizando durante estas últimas semanas, intercalándolo con el Amazfit Active 3 Premium, tengo bastante claro que estamos ante un reloj que da un paso importante hacia la gama alta deportiva y que, pese a mantener una estética relativamente contenida, esconde un dispositivo mucho más capaz de lo que puede parecer a primera vista.
De hecho, una de las cosas que más me ha llamado la atención durante estos días ha sido precisamente esa combinación entre apariencia, tamaño y peso. A primera vista puede parecer un reloj relativamente compacto porque su pantalla es de 1,32 pulgadas, pero basta con ponértelo en la muñeca para comprobar que estamos ante un dispositivo bastante más grande de lo que su panel podría hacernos pensar. La caja alcanza los 48 x 48 mm y tiene un grosor de hasta 15,6 mm contando el sensor de frecuencia cardíaca, mientras que su peso es de 45,6 gramos sin correa. Todo ello utilizando un marco y una caja fabricados en titanio de grado 5. Es decir, pequeño precisamente no es, pero tampoco estamos ante un reloj pesado o incómodo de llevar durante horas.
Un reloj deportivo con una construcción muy seria
Si hay algo que transmite el Cheetah 2 Pro cuando lo tienes por primera vez en la mano es que Amazfit ha querido darle una construcción propia de un reloj de categoría superior. La utilización de titanio de grado 5 para el marco y la caja no es un detalle menor y se nota especialmente cuando empiezas a utilizarlo durante varias horas. El conjunto transmite solidez, pero al mismo tiempo mantiene un peso bastante contenido para sus dimensiones, algo que termina siendo especialmente importante cuando utilizamos el reloj para entrenar.
La propia configuración del reloj deja claro cuál es su propósito. Tenemos cuatro botones físicos que facilitan el manejo durante la actividad, una pantalla táctil AMOLED y una resistencia al agua de 5 ATM. Es un diseño que no necesita recurrir a formas excesivamente agresivas para parecer deportivo, pero que sí transmite esa sensación de herramienta preparada para acompañarte durante entrenamientos exigentes. Y creo que ese equilibrio es precisamente uno de sus puntos fuertes.
Además, hay una sensación curiosa cuando lo llevas puesto. El reloj es grande, sí, pero no se siente especialmente pesado. En mi caso, después de utilizarlo tanto en entrenamientos como en partidos de pádel, esta ha sido una de las cosas que más he valorado. Cuando estás jugando, lo último que quieres es tener constantemente presente que llevas un reloj en la muñeca. Con el Cheetah 2 Pro esa sensación desaparece bastante rápido y termina comportándose como un compañero más durante la actividad.
Una pantalla de 1,32 pulgadas que engaña
La pantalla AMOLED del Cheetah 2 Pro tiene 1,32 pulgadas, una resolución de 466 x 466 píxeles, una densidad de 353 ppp y un brillo máximo de hasta 3.000 nits. Además, está protegida por cristal de zafiro, algo especialmente interesante en un reloj que está pensado para acompañarnos durante actividades deportivas y que, por tanto, está más expuesto a golpes, roces y pequeños accidentes cotidianos.
Curiosamente, el tamaño de la pantalla puede llevarnos a una primera impresión equivocada. Al leer 1,32 pulgadas podríamos pensar inmediatamente en un reloj pequeño, pero no es así. La caja de 48 mm hace que el conjunto tenga una presencia considerable en la muñeca. Es un reloj que se nota, aunque el peso contenido consigue que esa presencia no se traduzca necesariamente en incomodidad.
La calidad del panel está a la altura de lo que cabe esperar de un dispositivo de esta categoría. El AMOLED ofrece negros profundos, buenos contrastes y una lectura muy cómoda, mientras que esos hasta 3.000 nits de brillo máximo permiten consultar la información incluso en exteriores con bastante facilidad. Evidentemente, no siempre vamos a necesitar semejante cantidad de brillo, pero cuando entrenas al aire libre y el sol aprieta se agradece tener margen de sobra.
Y aquí vuelve a aparecer el cristal de zafiro. En un reloj deportivo me parece una característica especialmente interesante porque no hablamos únicamente de proteger la pantalla de una caída accidental. El reloj va a rozarse con ropa, paredes, material deportivo, mesas, mochilas y todo aquello que nos encontremos durante el día. Tener una superficie especialmente resistente a los arañazos aporta una tranquilidad que se agradece cuanto más tiempo llevas utilizando el dispositivo.
El salto respecto al Cheetah Pro original
Si has seguido la familia Cheetah de Amazfit, probablemente te resulte inevitable compararlo con su predecesor. Y aquí creo que hay que entender el Cheetah 2 Pro como una evolución bastante clara de la propuesta original. No se trata simplemente de cambiar cuatro especificaciones y ponerle un número más al nombre. La sensación general es la de un reloj que quiere acercarse de forma mucho más decidida a la gama alta de los relojes deportivos.
La construcción es uno de los mejores ejemplos. El uso de titanio de grado 5 en caja y marco aporta una sensación más premium, mientras que el cristal de zafiro refuerza esa idea. Pero también hay una evolución importante en el apartado interno, donde encontramos el sensor biométrico BioTracker 6.0 PPG, posicionamiento de doble banda compatible con seis sistemas de satélite y una batería de 540 mAh. Sobre el papel, el conjunto está claramente planteado para ofrecer mucho más que un simple reloj para registrar carreras.
Y eso se nota en el uso. El Cheetah 2 Pro transmite la sensación de ser un reloj que puede acompañarte durante años de entrenamiento y no únicamente un dispositivo pensado para probar durante unos meses. No significa que todo el mundo vaya a aprovechar hasta la última de sus funciones, pero sí que tenemos margen suficiente para crecer con él si nuestra relación con el deporte se vuelve más exigente.
Un reloj pensado para entrenar
Amazfit ha planteado el Cheetah 2 Pro alrededor del deporte y eso se nota prácticamente desde el primer momento. El reloj incorpora herramientas de entrenamiento, métricas de rendimiento, monitorización de frecuencia cardíaca y diferentes funciones destinadas a entender mejor cómo estamos entrenando y cómo estamos recuperándonos.
La tecnología BioTracker 6.0 PPG se encarga de monitorizar diferentes parámetros relacionados con nuestra actividad, mientras que el ecosistema Zepp permite consultar la información recopilada y utilizar herramientas orientadas a estructurar el entrenamiento. La compañía también pone especial énfasis en el entrenamiento híbrido, combinando resistencia, fuerza y recuperación para ofrecer una visión más completa del estado del usuario.
Esto último me parece especialmente interesante porque un reloj deportivo moderno no debería limitarse a decirnos cuántos kilómetros hemos recorrido o cuántas pulsaciones hemos tenido durante una sesión. La tendencia actual va mucho más allá y busca ayudarnos a interpretar el esfuerzo realizado y ponerlo en contexto con nuestra recuperación. Evidentemente, la utilidad real dependerá de cuánto queramos profundizar en estos datos, pero tenerlos disponibles abre muchas posibilidades.
En mi caso, el uso ha sido bastante más terrenal. He utilizado el Cheetah 2 Pro durante entrenamientos y partidos de pádel, y ahí es donde he podido comprobar algo que para mí es mucho más importante que tener una lista interminable de funciones: el reloj no molesta. Puede parecer una tontería, pero cuando estás jugando un partido y llevas un dispositivo relativamente grande en la muñeca, que después de unos minutos prácticamente te olvides de él es una señal bastante positiva.
GPS de doble banda para tomarse el deporte en serio
Uno de los apartados donde más se nota que el Cheetah 2 Pro está diseñado pensando en deportistas es el posicionamiento. El reloj incorpora GPS de doble banda y compatibilidad con seis sistemas de satélite, una combinación pensada para mejorar la precisión del posicionamiento en diferentes situaciones.
Esto resulta especialmente interesante para quienes utilizan el reloj principalmente para correr, caminar, hacer senderismo o realizar actividades al aire libre. En estos casos, disponer de un sistema de posicionamiento más avanzado permite registrar las rutas con mayor precisión y obtener datos más fiables sobre distancia, ritmo y recorrido.
Para alguien que utilice el reloj principalmente en un gimnasio o durante partidos de pádel, quizá esta característica no sea tan determinante, pero forma parte de ese conjunto que hace que el Cheetah 2 Pro tenga un carácter mucho más deportivo que otros relojes inteligentes de Amazfit. Es un dispositivo preparado para salir de casa y acompañarte prácticamente allá donde quieras entrenar.
La autonomía es otro de sus grandes argumentos
Si hay algo que Amazfit suele cuidar especialmente en sus relojes es la autonomía, y el Cheetah 2 Pro no es una excepción. Su batería tiene una capacidad de 540 mAh y la compañía anuncia hasta 20 días de autonomía en condiciones de uso típico. En un escenario de uso intensivo la cifra baja hasta 10 días, mientras que con la pantalla siempre activa se sitúa en hasta 8 días.
En cuanto al GPS, Amazfit cifra la autonomía en hasta 31 horas utilizando el modo de posicionamiento preciso. Si utilizamos GPS y música simultáneamente, la cifra anunciada es de hasta 15 horas, mientras que existen diferentes modos de ahorro que permiten ampliar considerablemente la duración del posicionamiento continuo.
Son cifras que hay que entender siempre como valores máximos obtenidos bajo determinadas condiciones, pero sirven para poner en contexto la filosofía del reloj. No estamos ante un dispositivo que haya que cargar cada noche. Puedes salir varios días a entrenar, utilizar el GPS, recibir notificaciones y mantener activadas diferentes funciones de monitorización sin tener que estar pensando constantemente en dónde has dejado el cargador.
Y para mí eso tiene mucho valor. Un reloj deportivo debe estar disponible cuando lo necesitas. Si vas a salir a entrenar y tienes que comprobar primero si le queda batería suficiente para registrar la sesión, la experiencia empieza a resultar menos cómoda. Con el Cheetah 2 Pro esa preocupación queda bastante lejos en un uso normal.
La linterna: una función que parece secundaria hasta que la necesitas
Una de las características que más curiosidad me ha despertado del Cheetah 2 Pro es su linterna integrada. Puede parecer una función menor dentro de un reloj pensado para el deporte, pero después de utilizarla entiendes rápidamente por qué puede tener sentido.
Amazfit ha incorporado una iluminación LED de doble modo con luz blanca y luz roja. La luz blanca permite disponer de una iluminación más potente cuando necesitamos ver mejor en condiciones de poca luz, mientras que la roja está pensada para situaciones en las que queremos molestar lo mínimo posible a nuestros ojos o a las personas que tenemos alrededor.
Además, dispone de diferentes intensidades y modos como Boost y SOS. Esto hace que la linterna no sea simplemente una luz que se enciende y se apaga, sino una herramienta que puede tener diferentes usos dependiendo de la situación. Si sales a entrenar temprano por la mañana o vuelves a casa después de anochecer, tener una fuente de luz directamente en la muñeca puede resultar bastante práctica.
La luz roja me parece especialmente interesante porque es una de esas funciones que no valoras demasiado hasta que la pruebas. En un entorno oscuro, una iluminación blanca potente puede resultar bastante agresiva, mientras que el rojo permite disponer de cierta visibilidad sin generar el mismo impacto visual. Es un pequeño detalle, pero encaja muy bien con la filosofía deportiva del Cheetah 2 Pro.
Y sí, también sirve perfectamente para jugar al pádel
Puede parecer extraño dedicar un apartado específico al pádel en un reloj que está claramente orientado a deportes como la carrera, pero en mi caso ha sido uno de los usos principales durante estas semanas. He utilizado el Cheetah 2 Pro tanto en entrenamientos como en partidos y la experiencia ha sido muy buena.
Lo que más me ha gustado no es tanto una métrica concreta como la sensación general durante el juego. El reloj es relativamente grande, pero sus 45,6 gramos sin correa hacen que no resulte especialmente pesado. Después de un rato jugando, prácticamente dejas de prestarle atención. Y para mí eso es importante porque en el pádel ya tenemos bastante con estar pendientes de la bola, la pala, la posición de nuestro compañero y de no regalar otra bola a la pared de fondo como para añadir un reloj a la ecuación.
El hecho de que sea un dispositivo tan ligero dentro de sus dimensiones ayuda mucho. Puedes llevarlo durante el partido, consultar después la actividad registrada y seguir utilizándolo durante el resto del día sin necesidad de cambiar de reloj. Esa polivalencia es, precisamente, una de las características que más me han gustado del Cheetah 2 Pro.
Zepp vuelve a ser una pieza fundamental
Todo este hardware tendría mucho menos sentido si el software no estuviera a la altura, pero ahí Amazfit lleva tiempo construyendo un ecosistema bastante sólido. El ecosistema Zepp permite centralizar los datos recogidos por el reloj y ofrece diferentes herramientas para analizar actividad, entrenamiento, recuperación, sueño y otros parámetros.
En un reloj como el Cheetah 2 Pro esto cobra todavía más importancia porque estamos hablando de un dispositivo con una cantidad considerable de información. Tener sensores avanzados está muy bien, pero si después no podemos interpretar fácilmente los datos, su utilidad disminuye. Zepp consigue convertir buena parte de esa información en gráficos, métricas y recomendaciones que permiten entender mejor nuestra evolución.
No hace falta ser un atleta profesional para aprovecharlo. Puedes utilizar el reloj de una forma bastante sencilla y limitarte a consultar los datos que realmente te interesan, pero si en algún momento quieres profundizar más en tus entrenamientos, tienes herramientas suficientes para hacerlo. Esa capacidad de adaptarse al usuario me parece uno de los puntos fuertes del ecosistema.
La única pega clara: otra vez, una correa de 20 mm
Y aquí volvemos a encontrarnos con un pequeño detalle que ya comentaba en el análisis del Active 3 Premium: la correa es de 20 mm. Amazfit confirma oficialmente esta medida para el Cheetah 2 Pro y dispone incluso de diferentes correas de 20 mm específicas para él.
¿Es realmente un problema? No necesariamente. Al final es una cuestión bastante personal y, si te gusta la correa que viene con el reloj o tienes otras de 20 mm, no tendrás ningún inconveniente. El problema aparece cuando, como es mi caso, tienes varias correas de 22 mm por casa y descubres que no puedes utilizarlas directamente.
La propia Amazfit comercializa correas de 20 mm compatibles con el Cheetah 2 Pro, así que tampoco estamos ante un accesorio difícil de encontrar. Incluso existen opciones de silicona, piel o nailon. Pero si tienes ya un buen número de correas de 22 mm, necesitarás un adaptador o tendrás que volver a pasar por caja para hacerte con nuevas correas.
Por tanto, lo considero más una cuestión de gustos y compatibilidad con los accesorios que ya tengamos que un defecto real del reloj. Simplemente es algo que conviene tener presente antes de comprarlo, especialmente si para ti cambiar de correa forma parte de la experiencia de utilizar un smartwatch.
Un reloj grande que sorprende por lo ligero
Después de varias semanas alternándolo con el Active 3 Premium, la comparación entre ambos me parece bastante interesante. Los dos comparten esa filosofía de Amazfit de ofrecer muchas funciones sin exigir una carga diaria, pero sus personalidades son muy diferentes. El Active 3 Premium es mucho más discreto y versátil en su diseño, mientras que el Cheetah 2 Pro deja mucho más claro desde el principio que estamos ante un reloj deportivo.
Sin embargo, hay algo que tienen en común: ambos resultan sorprendentemente cómodos. En el caso del Cheetah 2 Pro, esto tiene todavía más mérito porque estamos hablando de una caja de 48 mm. Sobre el papel puede parecer un reloj bastante grande, y de hecho lo es, pero sus 45,6 gramos sin correa hacen que esa sensación se compense bastante bien.
En mi caso, después de utilizarlo durante entrenamientos y partidos de pádel, la conclusión ha sido muy positiva. No he tenido la sensación de llevar un reloj pesado que pudiera interferir con el movimiento de la muñeca y, una vez que estás concentrado en el partido, prácticamente desaparece de la ecuación.
¿Merece la pena el Amazfit Cheetah 2 Pro?
Después de estas semanas utilizando el Amazfit Cheetah 2 Pro, creo que estamos ante uno de esos relojes que tienen mucho más sentido cuando los utilizas que cuando simplemente lees su ficha técnica. Sobre el papel podemos hablar de titanio de grado 5, cristal de zafiro, AMOLED de 1,32 pulgadas, GPS de doble banda, BioTracker 6.0, 540 mAh, hasta 20 días de autonomía, linterna con luz blanca y roja y una enorme cantidad de herramientas deportivas. Todo eso está muy bien, pero la verdadera gracia aparece cuando juntas todas esas piezas.
El Cheetah 2 Pro es un reloj pensado para quien quiere entrenar y tener un dispositivo capaz de acompañarle durante prácticamente todo el proceso. Puedes utilizarlo durante una sesión deportiva, consultar posteriormente los datos, controlar tu recuperación, registrar el sueño y seguir llevándolo durante el resto del día. Y si además eres de los que sale a entrenar temprano o vuelve cuando ya ha anochecido, esa linterna integrada con luz blanca y roja se convierte en una función bastante más útil de lo que inicialmente podríamos pensar.
Su principal particularidad es que, pese a tener una pantalla de solo 1,32 pulgadas, estamos ante un reloj relativamente grande. Los 48 mm de caja hacen que tenga una presencia importante en la muñeca, por lo que quienes busquen un reloj pequeño deberían tenerlo en cuenta. A cambio, tenemos una construcción muy sólida y un peso que sorprende por lo contenido, especialmente teniendo en cuenta los materiales y las dimensiones.
También me parece un paso adelante muy sólido respecto al Cheetah Pro de la generación anterior. Amazfit ha conseguido llevar la familia Cheetah a un terreno más premium, reforzando tanto los materiales como el posicionamiento, el GPS, los sensores y la autonomía. No se limita a ser un reloj deportivo con una pantalla bonita, sino que ofrece herramientas suficientes para que alguien que entrena de forma habitual pueda sacar mucho partido de él.
En mi caso, el pádel ha sido una prueba especialmente interesante y el resultado ha sido muy bueno. Tanto en entrenamientos como en partidos, el Cheetah 2 Pro ha sido un compañero increíble por una razón tan sencilla como importante: es muy ligero y cómodo a pesar de ser un reloj grande. Esa combinación no es tan fácil de conseguir como parece.
La correa de 20 mm vuelve a ser ese pequeño punto que puede molestar a quienes tenemos accesorios de 22 mm, aunque aquí entramos ya en terreno bastante subjetivo. Si vas a utilizar la correa de serie o tienes correas de 20 mm, no tendrás ningún problema. Y si quieres cambiarla, Amazfit dispone de diferentes opciones compatibles.
Por lo demás, el Cheetah 2 Pro me parece uno de los relojes de Amazfit que más claramente transmite esa evolución hacia una gama deportiva de mayor nivel. Es sólido, completo, ligero para sus dimensiones, tiene una pantalla excelente, una autonomía muy generosa y un conjunto de sensores y herramientas que hacen que tenga sentido tanto para alguien que empieza a tomarse más en serio sus entrenamientos como para usuarios que ya tienen una rutina deportiva consolidada.
Después de haberlo ido alternando con el Active 3 Premium durante estas semanas, creo que ambos representan dos caras muy diferentes de una misma filosofía. El Active 3 Premium es el reloj que puedes llevar prácticamente con cualquier cosa y utilizar para todo, mientras que el Cheetah 2 Pro deja mucho más claro que ha nacido para el deporte. Y precisamente por eso me ha gustado tanto utilizarlo.
No es el reloj más pequeño, ni pretende serlo. Tampoco es el más ligero del catálogo de Amazfit en términos absolutos. Pero cuando juntas su construcción de titanio, el cristal de zafiro, el GPS de doble banda, la autonomía, las funciones deportivas y una comodidad que sorprende cuando empiezas a utilizarlo, la sensación final es la de estar ante un reloj muy capaz y preparado para acompañarte durante mucho tiempo.
Y después de unas cuantas horas de pádel, varios entrenamientos y muchos días llevándolo en la muñeca, esa es probablemente la mejor conclusión que puedo sacar: el Amazfit Cheetah 2 Pro es de esos relojes que no necesitan que estés pensando constantemente en que lo llevas puesto para demostrar todo lo que es capaz de hacer.
Si quieres conocer todas sus especificaciones y características, puedes consultar la web oficial del Amazfit Cheetah 2 Pro.









