Amazfit Active Max

El mercado de los smartwatch ha evolucionado enormemente durante los últimos años. Lo que antes era un territorio reservado para dispositivos caros y orientados a usuarios muy concretos, hoy se ha democratizado hasta el punto de que podemos encontrar relojes capaces de ofrecer una experiencia prácticamente premium sin necesidad de gastar más de 300 o 400 euros.

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Y precisamente ahí es donde entra en juego el Amazfit Active Max.

Amazfit Active Max

Tras varias semanas utilizándolo como reloj principal, acompañándome en entrenamientos, partidos de pádel, caminatas y en el día a día, puedo decir que me ha dejado un sabor de boca realmente positivo. No estamos ante el smartwatch más avanzado del mercado ni pretende competir directamente con dispositivos especializados para deportes extremos o aventuras profesionales. Sin embargo, sí consigue algo que cada vez valoro más: ofrecer exactamente lo que la mayoría de usuarios necesita sin disparar el precio.

El Amazfit Active Max es uno de esos relojes que sorprenden porque, sobre el papel, parece un dispositivo de gama media. Pero una vez lo llevas en la muñeca durante varios días empiezas a descubrir detalles que recuerdan a modelos considerablemente más caros.

Y eso, en un mercado tan saturado como el actual, tiene mucho mérito.

Diseño: ligero, cómodo y preparado para acompañarte todo el día

Uno de los aspectos que más me ha gustado del Amazfit Active Max es su comodidad.

A menudo asociamos las pantallas grandes con relojes voluminosos o pesados. Sin embargo, Amazfit ha conseguido mantener un equilibrio excelente entre tamaño y ergonomía.

Nos encontramos con una pantalla de 1,5 pulgadas, una cifra que hace apenas unos años parecía reservada para los relojes más grandes del mercado, pero que hoy empieza a convertirse en un estándar dentro de la gama media y alta.

Amazfit Active Max

La ventaja de este tamaño es evidente.

Tenemos más información visible en pantalla, mejores mapas, gráficos más legibles, notificaciones más cómodas de consultar y una experiencia general mucho más agradable.

Lo mejor es que el reloj sigue siendo extremadamente ligero.

Desde el primer día prácticamente te olvidas de que lo llevas puesto. No molesta al escribir, no resulta incómodo durante los entrenamientos y tampoco genera esa sensación de peso constante que sí he experimentado con algunos modelos de mayor tamaño.

De hecho, es uno de esos relojes que puedes llevar las 24 horas del día sin cansarte de él.

Tanto para dormir como para realizar actividad física, el Active Max cumple con nota.

Una pantalla que está a la altura

La pantalla es probablemente uno de los elementos que más llaman la atención nada más sacar el reloj de la caja.

El panel ofrece una calidad muy buena, con colores vivos, excelente contraste y una visibilidad que resulta más que suficiente incluso en exteriores.

Las animaciones son fluidas, la navegación entre menús es rápida y la experiencia general transmite una sensación de producto muy bien terminado.

Amazfit Active Max

Puede parecer un detalle menor, pero la pantalla es el componente con el que más interactuamos en un smartwatch.

Por eso es importante que responda bien y que sea agradable de utilizar.

En el caso del Amazfit Active Max, la experiencia es claramente superior a la que esperaríamos por su precio.

Pensado para el deporte real, no para presumir de especificaciones

Vivimos una época en la que muchas marcas parecen obsesionadas con añadir funciones que la inmensa mayoría de usuarios jamás utilizará (Buceo técnico a decenas de metros de profundidad, expediciones de varios días, ascensiones a montañas remotas…). Actividades extremas que, siendo sinceros, forman parte del día a día de muy pocas personas.

Por eso me gusta especialmente el planteamiento del Active Max. Es un reloj diseñado para el deporte real. Para quienes salen a correr varias veces por semana, para quienes van al gimnasio, para quienes juegan al pádel, para quienes caminan diariamente, para quienes quieren controlar su actividad física y mejorar sus hábitos.

Y precisamente ahí es donde brilla.

Mi experiencia entrenando con el Amazfit Active Max

Durante el tiempo que he estado utilizando este smartwatch, lo he empleado principalmente para monitorizar entrenamientos y partidos de pádel.

La experiencia ha sido muy satisfactoria. El GPS cumple perfectamente. Los datos llegan de forma rápida. La información mostrada durante la actividad es clara y fácil de consultar.

 

Una vez finalizada la sesión, la aplicación Zepp nos ofrece una enorme cantidad de información para analizar nuestro rendimiento.

Personalmente no necesito métricas ultra avanzadas reservadas para atletas profesionales. Lo que busco es tener datos fiables sobre mi actividad física, mi frecuencia cardíaca, la duración del entrenamiento, las calorías consumidas y la evolución general de mi estado físico. El Active Max cubre todas esas necesidades sin problema.

El pádel como protagonista

Uno de los aspectos más curiosos y que más me ha llamado la atención es su modo específico para pádel. Este deporte sigue creciendo a una velocidad increíble y cada vez más usuarios buscan dispositivos capaces de registrar sus sesiones.

Amazfit Active Max

Amazfit ha trabajado especialmente bien este apartado. Además de las métricas habituales, el reloj es capaz de identificar el tipo de golpeo realizado durante el partido. Puede diferenciar golpes de derecha y golpes de revés, algo que añade una capa adicional de información bastante interesante. No es una función imprescindible. Tu nivel deportivo no va a cambiar por verla, pero sí aporta un componente divertido y diferencial que ayuda a comprender mejor cómo nos movemos dentro de la pista.

Y, sobre todo, hace que consultar las estadísticas después del partido sea mucho más entretenido.

Un compañero ideal para motivarte

Amazfit Active Max

Si hay algo que hacen bien los smartwatch modernos es ayudarnos a mantenernos activos. El Amazfit Active Max no es una excepción.

  • Avisos de movimiento
  • Objetivos diarios
  • Seguimiento de actividad
  • Control del sueño
  • Monitorización de frecuencia cardíaca
  • Medición del estrés
  • Seguimiento de la recuperación

Todo ello forma un ecosistema que poco a poco acaba empujándonos hacia hábitos más saludables.

Es curioso cómo un simple reloj puede convertirse en un pequeño entrenador personal que llevamos constantemente en la muñeca.

En mi caso, más de una vez me ha servido como recordatorio para salir a caminar o para completar una actividad que probablemente habría dejado para otro día.

Y ahí está precisamente uno de los mayores valores de este tipo de dispositivos.

Zepp OS: una de las mejores plataformas del mercado

Hablar del Active Max implica hablar también de Zepp OS. Durante los últimos años Amazfit ha realizado un trabajo espectacular evolucionando su sistema operativo. Atrás quedaron aquellas primeras versiones más limitadas.

Actualmente nos encontramos con una plataforma madura, estable y muy agradable de utilizar. La navegación es rápida, los menús son intuitivos, las animaciones son fluidas y la integración con el smartphone funciona correctamente.

Pero donde realmente destaca Zepp OS es en su ecosistema.

Aplicaciones para ampliar las posibilidades

Una de las grandes ventajas del sistema operativo de Amazfit es la posibilidad de instalar aplicaciones adicionales.

No encontramos el mismo catálogo gigantesco que existe en otras plataformas más populares, pero sí disponemos de herramientas suficientes para ampliar considerablemente las capacidades del reloj: calculadoras, aplicaciones deportivas, herramientas de productividad, utilidades diversas…

La realidad es que la mayoría de usuarios encontrarán todo lo necesario para complementar la experiencia y eso convierte al Active Max en un reloj mucho más versátil de lo que podría parecer inicialmente.

La aplicación Zepp sigue siendo una referencia

Si algo hace especialmente bien Amazfit es presentar los datos.

La aplicación Zepp continúa siendo una de las mejores plataformas para analizar actividad física. Toda la información queda perfectamente organizada: los gráficos son claros, los históricos son fáciles de consultar y la cantidad de métricas disponibles resulta enorme.

Da igual si quieres revisar tu evolución semanal, analizar un entrenamiento concreto o simplemente comprobar cómo has dormido durante la última noche, todo está accesible de forma sencilla y eso ayuda enormemente a que realmente aprovechemos los datos recogidos por el reloj.

Autonomía: una de las señas de identidad de Amazfit

Aunque muchas marcas siguen sacrificando batería para ofrecer determinadas funciones, Amazfit continúa manteniendo una de sus mayores fortalezas históricas.

La autonomía.

No estamos ante un reloj que obligue a pasar por el cargador constantemente. Dependiendo del uso, es perfectamente posible disfrutar de varios días de autonomía sin preocupaciones. Cuando vienes de relojes que necesitan cargarse prácticamente a diario, esta diferencia se nota muchísimo. Es uno de esos aspectos que valoras especialmente una vez te acostumbras a él.

Relación calidad-precio difícil de superar

El Amazfit Active Max llegó al mercado con un precio oficial de 169,99 euros.

Ya desde su lanzamiento resultaba una propuesta muy competitiva, pero lo más interesante es que actualmente puede encontrarse por cifras incluso más atractivas. Y ahí es donde se convierte en una compra especialmente recomendable. Porque por poco más de cien euros en determinadas promociones estamos obteniendo:

  • Pantalla grande de 1,5 pulgadas
  • Diseño ligero y cómodo
  • GPS integrado
  • Amplias funciones deportivas
  • Seguimiento de salud
  • Excelente autonomía
  • Zepp OS
  • Tienda de aplicaciones
  • Gran aplicación complementaria

Es complicado encontrar un conjunto tan equilibrado dentro de este rango de precios.

¿Para quién es el Amazfit Active Max?

Este reloj está especialmente recomendado para:

  • Usuarios que quieren iniciarse en el mundo de los smartwatch deportivos
  • Personas activas que realizan deporte varias veces por semana
  • Corredores ocasionales
  • Jugadores de pádel
  • Usuarios que buscan buena autonomía
  • Quienes no quieren gastar más de 200 euros

Por el contrario, si practicas actividades extremadamente específicas o deportes de alto riesgo, posiblemente existan alternativas más especializadas.

Pero para el 90% de usuarios, el Active Max ofrece más que suficiente.

Un heredero espiritual del mítico Amazfit Verge

Quizás sea una apreciación personal, pero durante estas semanas utilizando el Active Max no he podido evitar acordarme del Amazfit Verge. Quienes llevamos años siguiendo la evolución de la marca recordamos perfectamente aquel reloj. Era un dispositivo que ofrecía muchísimo más de lo que indicaba su precio. Un producto equilibrado, divertido, práctico y tremendamente recomendable.

Precisamente esas mismas sensaciones son las que me ha transmitido el Active Max. No intenta ser el reloj más caro. No intenta ser el más extremo. No intenta impresionar con características imposibles. Simplemente hace muy bien aquello para lo que ha sido diseñado.

Y eso es algo que cada vez valoro más.

¿Merece la pena?

Después de utilizarlo durante entrenamientos, partidos de pádel y en el día a día, mi conclusión es clara: sí, el Amazfit Active Max merece la pena.

Es uno de esos relojes que consiguen ofrecer una experiencia cercana a la gama premium sin obligarte a vaciar la cartera. Es cómodo, es ligero, con una gran pantalla, excelente autonomía, funciones deportivas más que suficientes, un ecosistema sólido gracias a Zepp OS y un precio muy competitivo.

No será el smartwatch definitivo para aventureros extremos ni para quienes necesiten herramientas profesionales muy concretas, pero para la inmensa mayoría de usuarios representa exactamente lo que debería ser un smartwatch moderno: una herramienta útil, fiable y agradable de utilizar cada día.

Y si me preguntas si lo recomendaría a alguien que busca un reloj deportivo equilibrado sin dejarse un riñón en el intento, la respuesta es sencilla: absolutamente sí.

Por Ganix Trejo

Ingeniero técnico industrial con un Máster en Ingeniería en Organización Industrial. Aficionado y curioso en todo lo referente a la tecnología y fotografía.