Los robots aspiradores han dejado de ser aquel electrodoméstico curioso que recorría la casa chocándose contra los muebles para convertirse en auténticos centros de limpieza automatizada. Y el nuevo Roborock Qrevo Edge 2 Flow es un buen ejemplo de hasta dónde está llegando esta tecnología. No estamos únicamente ante un robot capaz de aspirar el suelo y pasar una mopa: la propuesta de Roborock busca que tengamos que intervenir lo mínimo posible, tanto durante la limpieza como después.
Enlace a Roborock Qrevo Edge 2 Flow
En este modelo, la compañía ha puesto buena parte de sus esfuerzos en mejorar precisamente aquello que más condiciona la experiencia con un robot de este tipo: el fregado. El Qrevo Edge 2 Flow estrena el sistema SpiraFlow 2.0, combina una mopa de rodillo con presión descendente de hasta 15 N y una velocidad de giro de hasta 240 rpm, incorpora un sistema que protege las alfombras frente al agua y añade una estación capaz de lavar y secar automáticamente la mopa, gestionar el agua y vaciar el depósito de polvo.
A todo esto hay que sumar una navegación LiDAR retráctil que permite reducir su altura hasta los 8,98 centímetros, 35.000 Pa de potencia de aspiración, cepillos diseñados para minimizar los enredos de pelo, reconocimiento de obstáculos mediante Reactive AI y hasta un asistente de voz integrado que funciona sin conexión WiFi.
Sobre el papel, es una auténtica barbaridad. Pero lo interesante es comprobar qué significa todo esto cuando dejamos de hablar de números y empezamos a pensar en algo mucho más sencillo: limpiar nuestra casa sin tener que estar pendientes del robot.
Un robot pensado para limpiar y fregar de verdad
El gran protagonista del Qrevo Edge 2 Flow es, sin duda, su sistema de fregado. Roborock ha desarrollado SpiraFlow 2.0, una evolución del sistema SpiraFlow que apuesta por un rodillo de mayor densidad y una distribución más uniforme del agua.
La compañía habla de hasta 16 puntos de salida de agua y una rotación máxima de 240 rpm. Frente a los 220 rpm del sistema anterior, supone un incremento del 9 %, mientras que la superficie del rodillo recibe el agua de una forma más uniforme. Según las pruebas internas de Roborock, esto permite reducir hasta un 30 % las marcas de agua frente al Qrevo Curv 2 Flow.
Pero hay otro dato que me parece incluso más importante: la presión de fregado.
El Qrevo Edge 2 Flow alcanza hasta 15 N de presión descendente sobre el suelo. Para ponerlo en contexto, Roborock compara esta cifra con los hasta 6 N del Qrevo Curv, lo que supone una diferencia considerable. Evidentemente, una cifra mayor no significa automáticamente que cualquier mancha vaya a desaparecer por arte de magia, pero sí demuestra que la marca está intentando que el fregado sea una parte realmente importante del sistema de limpieza y no simplemente una pasada húmeda por el suelo.
Y aquí aparece una de las grandes diferencias frente a muchos robots convencionales.
La mopa de rodillo trabaja continuamente mientras el robot avanza, en lugar de limitarse a arrastrar una superficie húmeda por el suelo. Además, el sistema incorpora un elemento denominado Floating Scraper, también identificado como canal de agua sucia en el manual, que se adapta a la superficie del rodillo para mantener una presión más uniforme. La intención es evitar una distribución irregular de la humedad y reducir la aparición de marcas.
Esto resulta especialmente interesante cuando hablamos de suelos duros como baldosa, gres o superficies similares.
SpiraFlow 2.0: más que una mopa húmeda
Uno de los aspectos que más me llaman la atención del Qrevo Edge 2 Flow es que Roborock no parece haber tratado el fregado como una función secundaria.
El sistema puede trabajar con distintos niveles de agua y el propio fabricante recomienda utilizar el modo estándar para determinadas pruebas de líquidos y un nivel alto cuando se trata de suelos de madera. Para situaciones concretas, además, podemos seleccionar una zona determinada desde la aplicación y utilizar el modo de limpieza correspondiente.
Esto permite enfrentarse a situaciones bastante habituales en una vivienda: una bebida que se ha derramado, restos de café, leche, refrescos o incluso las huellas que puede dejar una mascota después de salir a la calle.
Y aquí hay una característica importante: el sistema no está pensado para que tengamos que lanzarnos a por la fregona cada vez que ocurre algo.
La idea es seleccionar la zona y dejar que el robot haga su trabajo.
De hecho, Roborock recomienda utilizar una estrategia de aspirado antes de fregado en la limpieza diaria. Tiene bastante sentido: si primero eliminamos polvo, pelos y pequeños residuos secos, evitamos que estos terminen adheridos al rodillo durante el fregado y conseguimos que la limpieza húmeda sea más consistente.
Es un detalle que puede parecer menor, pero es precisamente este tipo de decisiones las que hacen que un robot sea más cómodo en el día a día.
¿Y qué ocurre cuando llega a una alfombra?
Aquí es donde aparece otra de las tecnologías más interesantes del Qrevo Edge 2 Flow.
Uno de los principales problemas de los robots con mopa de rodillo es evidente: agua y alfombra no son precisamente la mejor pareja.
Roborock lo soluciona mediante el sistema Roller Shield, que crea una separación entre la zona húmeda y la alfombra. Antes de entrar en una superficie de este tipo, el rodillo puede elevarse hasta 15 mm y el sistema de protección cubre la mopa para evitar que la humedad llegue a la alfombra.
Es una de esas características que sobre el papel puede parecer una simple cifra, pero que en una casa tiene mucho sentido.
Porque no quiero tener que preocuparme de decirle al robot manualmente qué zonas puede fregar y cuáles no cada vez que pongo una limpieza.
Además, desde la aplicación podemos configurar diferentes estrategias dependiendo del tipo de alfombra. Para alfombras de pelo corto, por ejemplo, podemos elegir entre potenciar la limpieza, levantar la mopa para aspirar o directamente evitar esa zona. Para alfombras de pelo medio o largo, el sistema permite establecer que no se limpien.
Eso sí, hay que tener en cuenta las recomendaciones del fabricante. Roborock establece determinadas condiciones para las pruebas de protección de alfombras y recomienda utilizar alfombras de pelo corto, de menos de 13 mm, para este tipo de demostraciones.
8,98 centímetros para llegar donde otros no llegan
Otro de los puntos fuertes del Qrevo Edge 2 Flow está en su diseño.
El robot tiene una altura de apenas 8,98 cm, una cifra especialmente interesante porque no hablamos de un robot básico con navegación simplificada: incorpora un sistema LiDAR completo, pero con un sensor retráctil.
La tecnología recibe el nombre de RetractSense Navigation System.
En espacios abiertos, el LiDAR permanece elevado para proporcionar una visión de 360 grados y facilitar la navegación y creación de mapas. Cuando el robot detecta que necesita pasar por debajo de un mueble, el sensor puede retraerse para reducir la altura necesaria.
En la práctica, esto puede marcar una diferencia enorme.
Todos tenemos en casa algún sofá, cama, mueble de televisión o aparador debajo del cual se acumula polvo porque no resulta especialmente cómodo llegar con una aspiradora convencional. Si el robot consigue introducirse en esos huecos, puede limpiar zonas que normalmente quedan olvidadas.
Roborock indica que el sistema puede trabajar con espacios de al menos 9,2 cm de altura, aunque la propia documentación advierte de que el rendimiento real depende de las condiciones y que puede producirse cierto roce en determinados casos.
Por tanto, aquí no hablamos de magia. Hay que medir los muebles de casa.
Pero disponer de un robot de menos de nueve centímetros y con LiDAR retráctil es, sin duda, una ventaja.
35.000 Pa: potencia para polvo, migas y pelos
En el apartado de aspiración también tenemos números importantes.
El Qrevo Edge 2 Flow alcanza hasta 35.000 Pa de potencia máxima gracias a su motor digital HyperForce. Roborock asegura además un 100 % de recogida de pelo en determinadas pruebas internas y un incremento del 15 % en la recogida de pelo de mascotas frente al Qrevo Curv.
Como siempre digo cuando hablamos de este tipo de productos, no conviene convertir los Pa en una competición olímpica. La potencia de aspiración es importante, pero el diseño del cepillo, la gestión del flujo de aire, la navegación y la capacidad del robot para llegar a los rincones también tienen muchísimo peso.
Y precisamente aquí el Qrevo Edge 2 Flow tiene bastante que decir.
Puede enfrentarse a polvo, arena fina, restos de café, migas, cereales, legumbres y pelo, tanto en suelos duros como en alfombras de pelo corto.
Para una casa con mascotas, además, hay una característica especialmente interesante: los dos cepillos laterales ayudan a dirigir el pelo hacia la zona de aspiración.
El pelo de mascotas: uno de los grandes enemigos
Si tienes perro o gato, sabes perfectamente de qué hablo.
El problema de los robots aspiradores no es solamente recoger el pelo del suelo. También es evitar que ese pelo termine formando una especie de jersey alrededor del cepillo.
Por eso Roborock ha incorporado un sistema denominado Dual Anti-Tangle System.
El cepillo principal DuoDivide está diseñado para recoger el pelo, conducirlo hacia la zona central y finalmente introducirlo en el canal de aspiración. El fabricante explica el proceso como una secuencia de cuatro fases: recoger, concentrar, retirar y aspirar.
La marca habla de una tasa de enredos del 0 % en unas pruebas internas muy concretas realizadas con 0,1 gramos de pelo de diferentes longitudes. Es importante remarcar esto porque no significa que en una casa real sea físicamente imposible encontrar un pelo alrededor del cepillo. Las condiciones domésticas son mucho más impredecibles.
Lo que sí deja claro es la filosofía del producto: reducir al máximo el mantenimiento.
Y esto me parece fundamental.
Porque el mejor robot aspirador del mundo pierde buena parte de su atractivo si cada pocos días tenemos que darle la vuelta, sacar pelos, limpiar los cepillos y desatascar el sistema.
Limpieza de esquinas: otro punto donde Roborock aprieta
El Qrevo Edge 2 Flow también apuesta fuerte por la limpieza de bordes.
Aquí entran en juego dos elementos: el Reversible Side Brush y el Edge-Adaptive Roller Mop.
El primero puede cambiar el sentido de giro cuando detecta esquinas interiores o zonas estrechas. En condiciones normales gira en sentido contrario a las agujas del reloj, pero cuando identifica una esquina o una hendidura puede invertir el giro para dirigir los residuos hacia la trayectoria de aspiración.
El segundo permite extender el rodillo de fregado hasta 44 mm, acercándolo a paredes, muebles y zócalos.
Roborock asegura una cobertura de bordes del 100 % y una distancia de fregado inferior a 10 mm en sus pruebas internas.
Aquí es donde se nota que los robots actuales están intentando solucionar uno de sus grandes defectos históricos: esa pequeña línea de suciedad que queda pegada al rodapié después de pasar el robot.
No hace falta ser Sheldon Cooper para fijarse en ella.
Reactive AI: el robot también tiene que saber qué tiene delante
Otra de las tecnologías importantes del Qrevo Edge 2 Flow es su sistema de navegación y reconocimiento de obstáculos.
El sistema Reactive AI combina iluminación estructurada con una cámara RGB para reconocer objetos y evitarlos. Según la documentación de Roborock, puede reconocer y esquivar objetos de hasta 3 centímetros de ancho y 3 centímetros de alto en determinadas condiciones.
Esto incluye objetos tan habituales como zapatos, calcetines, papeles o pequeñas piezas que pueden aparecer en el suelo.
También reconoce diferentes elementos del entorno, como determinados muebles y superficies.
Y hay una función que me parece especialmente curiosa: el sistema permite realizar videollamadas y localizar mascotas.
Es decir, el robot empieza a acercarse peligrosamente al territorio de WALL·E.
Detección inteligente de suciedad
Una de las funciones más interesantes de cara al mantenimiento es Dirtect, el sistema de detección inteligente de suciedad.
Cuando el robot detecta determinados restos húmedos durante el aspirado, puede evitar aspirarlos. Esto resulta interesante porque recoger líquido con el sistema de aspiración puede acabar generando suciedad y problemas posteriores.
Pero el sistema también interviene en el proceso de fregado.
La estación monitoriza el nivel de suciedad durante el lavado del rodillo y puede ajustar automáticamente la duración del lavado. Si detecta que una zona está especialmente sucia, puede activar un lavado adicional y una pasada extra de fregado.
Esto es importante porque significa que el robot no trata necesariamente todas las zonas de la casa exactamente igual.
Si una parte necesita más trabajo, puede dedicarle más recursos.
Una estación que hace prácticamente todo
Llegamos a otro de los grandes argumentos del Qrevo Edge 2 Flow: su estación multifunción.
Aquí es donde realmente se entiende la filosofía del producto.
El robot no solamente vuelve a cargar cuando termina de limpiar. La estación puede vaciar el polvo, lavar la mopa, secarla, rellenar el depósito de agua y gestionar la suciedad del proceso de fregado.
El sistema de lavado utiliza agua limpia que llega al rodillo mediante 16 boquillas, mientras el agua sucia se retira y termina en el depósito correspondiente. De esta forma se intenta evitar que el rodillo permanezca sumergido en agua sucia durante el proceso de limpieza.
Además, el sistema incorpora secado mediante aire caliente a 63 ºC, algo importante para reducir humedad, malos olores y posibles problemas derivados de mantener la mopa húmeda durante demasiado tiempo.
También tenemos rellenado automático del depósito de agua, vaciado automático del polvo y una capacidad anunciada de hasta 65 días sin vaciar manualmente el depósito de polvo, dependiendo naturalmente del uso y de las condiciones de cada hogar.
La base también puede desmontarse para facilitar su limpieza.
Y esto último me parece especialmente importante.
Porque automatizar la limpieza está muy bien, pero si después la estación se convierte en una zona de mantenimiento complicada, perdemos parte de la gracia.
Hasta 75 ºC para lavar la mopa
Aunque el secado se realiza con aire caliente a 63 ºC, el sistema de autolimpieza puede alcanzar hasta 75 ºC durante el proceso de limpieza del rodillo.
Roborock explica que el sistema gestiona dinámicamente la temperatura por motivos de seguridad y que, si retiramos el robot de la estación durante el ciclo, el calentamiento puede modificarse para reducir el riesgo de contacto con superficies calientes.
Esto también explica algo que puede resultar curioso: después del proceso, la mopa no tiene por qué estar caliente al tocarla.
El calor se concentra durante la fase activa de limpieza y posteriormente la temperatura superficial desciende.
No es un problema de funcionamiento, sino una consecuencia del diseño del sistema.
Mantenimiento más sencillo
Otro punto en el que Roborock ha trabajado es precisamente el mantenimiento.
El depósito de agua sucia ha sido rediseñado y cuenta con un diseño inclinable hasta 75 grados para facilitar su limpieza. La compañía critica precisamente en su documentación los diseños internos más complejos de algunos sistemas, donde pueden quedar residuos acumulados en zonas difíciles de alcanzar.
También podemos retirar la cubierta del rodillo, incluso mediante la aplicación, lo que facilita las tareas de mantenimiento.
Y este es un aspecto que considero especialmente importante a largo plazo.
Cuando compramos un robot aspirador, solemos fijarnos muchísimo en la potencia, la autonomía o la capacidad de fregado. Sin embargo, después de varios meses de uso, lo que acaba marcando la diferencia es cuánto trabajo nos obliga a hacer a nosotros.
Un robot que limpia muy bien pero necesita mantenimiento constante termina siendo menos cómodo de lo que parecía.
El Qrevo Edge 2 Flow intenta atacar precisamente ese problema.
Pensado también para quienes tienen mascotas
Roborock ha incluido además diferentes funciones específicas para hogares con mascotas.
Cuando el robot se aproxima a un perro o gato, puede detener el cepillo principal y apartarse para evitar asustarlo o causarle molestias. También puede localizar mascotas mediante la cámara y permitirnos comprobar dónde están cuando no estamos en casa.
Incluso puede capturar fotografías de nuestras mascotas durante las sesiones de limpieza.
Es una función que probablemente no hará que nadie compre el robot por sí sola, pero sí añade un punto interesante al ecosistema.
Y si tenemos animales en casa, disponer de una cámara móvil que además está recorriendo las habitaciones puede ser bastante útil.
«Hello Rocky»: controlar el robot con la voz
El Qrevo Edge 2 Flow incorpora un asistente de voz integrado al que podemos activar mediante la frase “Hello Rocky”.
Podemos utilizar comandos para iniciar o detener la limpieza, limpiar una habitación concreta, modificar determinados parámetros, lavar la mopa, vaciar el depósito o incluso mandar el robot a una zona específica.
Lo más interesante es que funciona sin conexión WiFi para las órdenes de voz compatibles.
Evidentemente, tendremos que configurar previamente el sistema y utilizar uno de los idiomas compatibles, entre ellos español.
No sustituye a la aplicación, pero sí puede ser bastante cómodo.
Imagino perfectamente la situación: estoy cocinando, se me cae algo al suelo y, en lugar de coger el móvil con las manos llenas de harina, simplemente digo que limpie esa zona.
Es exactamente el tipo de automatización que tiene sentido en un electrodoméstico de este tipo.
Matter, Apple Home y asistentes inteligentes
El robot también está preparado para integrarse dentro de un ecosistema de hogar conectado.
La documentación indica compatibilidad con Matter, Apple Home, Alexa, Google Home y Siri.
Esto permite integrarlo dentro de automatizaciones domésticas más amplias y utilizarlo como una pieza más de nuestro hogar inteligente.
No es una característica exclusiva del Qrevo Edge 2 Flow, pero sí resulta importante para quienes ya tienen una vivienda conectada.
Batería de 5.200 mAh y navegación inteligente
En el apartado energético encontramos una batería de 5.200 mAh, mientras que la navegación corre a cargo del sistema LiDAR retráctil.
El robot también puede superar obstáculos de hasta 2 centímetros, según las especificaciones del fabricante.
No estamos ante un robot que simplemente sigue líneas predefinidas. La combinación de LiDAR, reconocimiento de obstáculos, cámara RGB y gestión inteligente de rutas permite crear mapas y adaptar el comportamiento a las características de nuestra vivienda.
Y aquí vuelvo al concepto fundamental del producto: autonomía.
No me refiero solamente a la batería.
Me refiero a que el robot sea capaz de tomar decisiones sin obligarnos a intervenir continuamente.
Lo que más me gusta del Roborock Qrevo Edge 2 Flow
Si tuviera que quedarme con los elementos más interesantes, hay cinco que destacan especialmente.
El primero es SpiraFlow 2.0. La combinación de 240 rpm, distribución uniforme del agua, rodillo de alta densidad y hasta 15 N de presión convierte el fregado en una parte central del producto.
El segundo es el Roller Shield, porque permite afrontar el eterno problema de combinar mopa húmeda y alfombras.
El tercero es el LiDAR retráctil. Es una solución muy interesante para conseguir un robot de menos de 9 centímetros sin renunciar a una navegación LiDAR completa.
El cuarto es el sistema antienredos, especialmente interesante para viviendas con mascotas.
Y el quinto es la estación multifunción, porque concentra buena parte del trabajo que normalmente tendríamos que hacer nosotros: vaciar, lavar, secar y rellenar.
Entonces, ¿vale la pena o no?
El Roborock Qrevo Edge 2 Flow representa perfectamente hacia dónde está evolucionando el mercado de los robots aspiradores.
Ya no se trata únicamente de conseguir un aparato que aspire mientras estamos trabajando o fuera de casa. La verdadera batalla está en conseguir que el robot sea capaz de encargarse de todo el proceso: detectar qué tiene delante, decidir cómo limpiar cada superficie, evitar alfombras cuando es necesario, recoger pelos sin atascarse, fregar con presión, limpiar su propio rodillo y volver a la estación cuando necesita agua o necesita vaciarse.
Y precisamente ahí es donde este modelo resulta especialmente interesante.
Sus 35.000 Pa, el fregado SpiraFlow 2.0 a 240 rpm, los 15 N de presión, la elevación de la mopa hasta 15 mm, el rodillo extensible hasta 44 mm, los 8,98 cm de altura, el LiDAR retráctil, Reactive AI, el sistema Dual Anti-Tangle y la estación multifunción forman un conjunto bastante completo.
Pero más allá de la ficha técnica, lo que realmente me interesa es la filosofía que hay detrás.
El objetivo es que yo tenga que hacer cada vez menos.
Quiero llegar a casa y encontrar el suelo limpio. Quiero que el robot pueda aspirar los pelos de las mascotas sin que tenga que desmontarlo cada dos días. Quiero que pueda fregar sin dejar una película de agua por todas partes. Quiero que no moje las alfombras. Y quiero que cuando termine vuelva a su estación, se lave, se seque y quede preparado para la siguiente sesión.
Ese es el verdadero salto que han dado estos dispositivos.
El Qrevo Edge 2 Flow no quiere ser simplemente un robot que aspira y friega.
Quiere convertirse en el sistema que se ocupa de que yo no tenga que hacerlo.
Y, sinceramente, si la tecnología consigue que una de las tareas domésticas más repetitivas pase a segundo plano, bienvenida sea.
Porque si puedo elegir entre pasar la fregona un martes por la tarde o sentarme tranquilamente a disfrutar de mi casa mientras el robot se encarga de ella, creo que todos sabemos qué opción gana.












